
Cayó el pajarito. El histriónico presentador de la tele infecta ha sido condenado a pagar a doña María Jesús Ferrer, concejala del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, un indemnización por sus insultos sucesivos en ese programa que más que del corazón se debía definir como de las vísceras. Todas las personas que nos enorgullecemos de ser personas, esto es, de que nuestra trayectoria vital ha conseguido paulatinamente separarnos de nuestro origen animal, sentimos arcadas cuando presenciamos a este individuo y al resto de los individuos machistas que le corean las gracietas a este individuo, cuya presencia, por sí sola, es repulsiva y da terror por lo que representa: odio, venganza... Y nos alegramos de que la justicia ponga las cosas en su sitio. Ahí están los modelos lamentables a los que ha llegado la política en esta tierra nuestra. Modelos pagados por una fuerza política: CC, cuyos socio es en nuestro municipio, los mandamases de AIS, pagan a un individuo que no tiene oficio, pero si beneficio, para que vaya con este otro condenado a insultarme y a dejar el pabellón de San Juan de la Rambla (porque aunque ranillero habla en nombre de San Juan de la Rambla) a la altura del betún. Así se gastan nuestro dinero: pagado para insultar mientras muchas familias del municipio pasan dificultades. Qué bonito. Pero este modelo parece gustarle a quienes usan el dinero de todos para su beneficio particular. La polémica de Santa Cruz se ha producido porque es Santa Cruz, pero podía haberse producido por los modos y maneras de personas que gobiernan dando muestras de no conocer ni por asomo el significado de la palabra educación.
Un chusco acontecimiento, el protagonizado por Hilario Rodríguez, concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por Coalición Canaria ¡encargado de Seguridad Ciudadana!, que declaró en una tertulia radiofónica que le lanzaría una pedrada a un manifestante por “ser español”, por ser “godo”. Es decir, al igual que ha pasado en nuestro ayuntamiento en las relaciones del grupo de gobierno con los socialistas e, incluso, con los ciudadanos que no les gustan. Quien está obligado a dar ejemplo de convivencia y buenos modales, por ser un cargo público y por su propia responsabilidad municipal, ofrece un episodio lamentable, indigno e intolerable, más propio de épocas pretéritas que de los tiempos que vivimos, en los que deben reinar la sensatez, la tolerancia y el respeto. Menos mal que nuestros convecinos no son así, menos mal que muchos de ellos son tan nobles que, ante esta forma de actuar, prefieren callarse y aguantar estoicamente. Las palabras exactas de este hombre fueron: “Me sorprendió el otro día cuando intervino en las puertas del Ayuntamiento un español, con acento... Si yo estoy en una manifestación e interviene un español como aquel, a manipularla, porque aquel era un godo, aquel era un godo, el tonicazo [pedrada] que le doy, primo...”. ¿Verdad que esto le recuerda a ustedes los diálogos de la televisión innombrable en el programa cuyo nombre lo dice todo? Los insultos y las descalificaciones personales, los ataques soeces a todo lo que tenga que ver con mujeres, o con pensamiento no cautivo de lo que ellos alaban, y que visto lo visto, nos animan a apartarnos lo más posible (empresario ha habido que ha retirado anuncios, horrorizado, del canal innombrable, e incluso tertuliano que ha hecho lo propio) es la línea habitual de ese programa, al que asiste incluso un abogado, que presuntamente está ahí porque saca una gran tajada de los casos producidos directa o indirectamente a consecuencia de la trama que existe alrededor de estos individuos. Menos mal que cada vez más los tinerfeños y los rambleros preferimos la buena educación y la sensatez para gobernar nuestros asuntos. Porque, por crianza y por respeto, aborrecemos la furia, las pedradas y la violencia, verbal o física. Es decir, todo lo que conlleve invitación a la violencia. Como debe ser.
FIDELA VELÁZQUEZ (Portavoz socialista en el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla)
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