domingo, 16 de mayo de 2010

La otra cara del conflicto del Martiánez: el apoyo secreto de CC a Eladio Yanes

¿Quién mantiene en el cargo a una persona incapacitada, chanchullera, sin formación, sin habilidad deportiva en una institución tan venerable y de tanto arraigo como el CN Martiánez, antaño relumbre del Puerto de la Cruz en lo deportivo y ahora un club que agoniza a cuenta de la voracidad económica del presidente y de su familia? Ese apoyo secreto se llama Juan Carlos Marrero, ahora concejal de Deportes del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, de CC y que, claro está, actúa de la mano del alcalde Marcos Brito, que es el que manda, el que lo controla todo y el que todo decide. (...) los huelguistas y sus apoyos nacionales querían dejar a un lado la política y centrarse en la lucha con el que ahora ha conseguido lo imposible: dejar al Martiánez en la ruina. Esa fuerza que le da CC a Yanes es la que lo mantiene en el cargo y que con el dinero público que le dan, contrate a su propia mujer como gerente del club, sin que se le caiga la cara de vergüenza. Un apoyo claro, por cuanto que en el club está solo y atrincherado, junto a seis hombres de paja, que es su Junta Directiva, que nadie ha visto y que son los que lo mantienen ahí, tras un proceso electoral en el que ellos mismos se dieron los cargos e hicieron a Sergio presidente. Un dato abrumador: de 1.500 socios se ha pasado a 7. Muy fuerte, algo pasa y lo que pasa es que el club es el presidente y su chiringuito y los jugadores y los dos entrenadores, a los que no se les paga su trabajo, que siguen haciendo por amor a lo que fue el club y a lo que significó. El presidente, afín a CC, se jacta y miente siempre que intenta defender sus posturas, pero la decadencia deportiva no hay quien se la quite y es responsabilidad suya. Lo peor han sido sus acusaciones, algunas de ellas inmorales, referidas a los entrenadores, que tocan al padre de uno de ellos, un político de CC, que ha optado por el silencio, por no salir y dinamitarlo todo y que ha respetado la decisión de su hijo, tanto la de encerrarse como la de no claudicar ante un sinvergüenza, que ha politizado el deporte y se ha encargado de aniquilar un club, con una gestión económica desastrosa y una deportiva que solo se ha salvado por la dignidad y la profesionalidad de aquellos a los que ahora este presidente quiere echar a la calle. (...). El silencio es lo mejor en este caso. Hay que dejar que los entrenadores, los jugadores sean los que consigan lo que les pertenece por justicia. Esperemos que ganen esta guerra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario