Prometeo acierta. Efectivamente, el pasado viernes (porque ya había avisado que el jueves no había programa, porque estaría de resaca de los actos del Puerto de la Cruz de la víspera de San Juan) dedicaba una frase de pasada y medio despectiva a las fiestas patronales del municipio donde le regalan el sueldo, y después dedicaba la emisión a dar todo lujo de detalles sobre los actos del Puerto y el baño de las cabras. Pues qué bien. Mejor dicho, pues qué mal. Ya que le pagamos entre todos, debía dedicar su tiempo a hablar del municipio del que come y que es San Juan de la Rambla. Porque no se entiende qué hace el alcalde pagándole a alguien para que ensalce al municipio del Puerto en una emisora de San Juan y a costillas de los contribuyentes rambleros. Bueno. Hay que reconocer que no dedicó toda la hora al Puerto. En los últimos días dedica unos minutos a hablar de educación (también sabe de eso, vaya tío, parece el Espasa, o mejor, la Wikipedia) y más concretamente, a desacreditar a los profesores de matemáticas, a los que nos ha cogido un gran cariño mediático. ¿Por qué será? Para su conocimiento, este último año la portavoz socialista dio clases de lengua. Más que nada para enseñar a leer y escribir y evitar que, en la medida de mis posibilidades, no haya en el futuro alcalde alguno que contrate a un ignorante iletrado con la ampulosa categoría de “asesor para medios de comunicación”. Y para evitar, además, que, de paso, nos avergüencen ambos a todos: el primero por ignorante y el segundo por ignorante y pretencioso. Menos mal que ya queda menos para que esta plaga desaparezca.
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