jueves, 19 de agosto de 2010

Pepe López (Il Duce Ranilla) se lanza al vacío con la TDT para engañarnos a todos

Es asombroso, pero tiene mucho que ver con los malos residuos del nacionalsocialismo que uno a veces encuentra desperdigados por los medios. Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, Goebbels dixit. Una torpe imitación del genial propagandista nazi vive escondido en el ya ilegal espacio analógico, matando a todo el mundo y jaleando a los pocos incondicionales que le ven, a los que ilusiona y esperanza, sobre todo a sus anunciantes, con la idea que va a desembarcar en la TDT. La última quedada, porque no le queda otra, es que le van a conceder la licencia porque va a convertirse en una televisión de proximidad. Sin embargo lo que no cuenta es que ésta es sin ánimo de lucro y se prestará como una concesión administrativa especial que será regulada y renovada por la comunidad autónoma a la que corresponda la cadena (en este caso se la darían los comepiches de Santa Cruz, por lo que lo tiene chungo). Además Pepe López debe demostrar la ausencia de ánimo de lucro, su voluntad social y su cumplimiento de los requisitos que les exige la Ley de Televisión Local por Ondas Terrestres. Es mucho para él, todo esto. La ley dice que la concesión se otorgará por un plazo de cinco años y podrá ser renovada hasta en tres ocasiones, siempre y cuando no se hayan modificado los objetivos de las televisiones y no se perjudique la recepción de los servicios de difusión comercial con los que coincidan en la zona de cobertura donde estén situados. La normativa contempla los diferentes requisitos técnicos, como la potencia radiada, la zona de servicio y cobertura o el emplazamiento de las estaciones transmisoras para garantizar la cobertura a la zona permitida, sin causar interferencias a otras señales cercanas dentro del espectro radioeléctrico. Además, la entidad responsable de la cadena no podrá ser titular directa ni indirecta de ninguna otra concesión de televisión en cualquier cobertura otorgada por la Administración que corresponda. Respecto a los contenidos, la ley establece que el canal de televisión en proximidad deberá difundirlos siempre en abierto. Su programación estará compuesta por temas originales vinculados a la zona y comunidad a la que van dirigidos y no podrá incluir publicidad ni televenta, aunque se admite el patrocinio de los diferentes programas que conformen la parrilla. Por tanto, la audiencia no debe ser la meta final de estas televisiones, sino trabajar para los espectadores a los cuales se dirigen, con el fin de cuidar sus intereses generales. ¿Lo cumplirá? En absoluto. Si se diera el caso, solamente se vería en el Puerto de la Cruz y nada más. Y todo intento de expandirse fuera sería ilegal. Pero a este nota y su peña la ley le importa bien poco, como los modelos políticos en los que se inspira. Faltaría plus.

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