Reconocemos en Marcos Brito a ese político zorro, sin conciencia, enamorado del poder por el poder, idóneo para ejercer como alcalde en la Dictadura, pero jamás en la democracia, un personaje que no gana elecciones, pero que si consigue ser alcalde como los mafiosos, a base de prebendas y de migajas, que reparte a diestro y siniestro. Un alcalde que no sabe gestionar, que prefiere vivir bien y sentirse poderoso por encima de todo, al que le gusta ser independiente en CC, a la que desprecia porque sabe que ya no lo quieren, pero que por el momento no tienen sustituto, desinflada la opción Salvador Iglesias, que por otro lado cuenta con el apoyo de los empresarios, pero que ese capital no es suficiente para destronar al viejo zorro, que por otro lado tiene su propio lobby empresarial (dicen que mueven ocho mil millones de las antiguas pesetas año los que le apoyan) y controla la asamblea local, donde nadie por el momento tiene poco que hacer. Sin embargo el único punto débil de Marcos Brito, es paradójicamente, Sandra Rodríguez, su mano derecha, la concejala que controla Hacienda, una persona sin carisma alguna, brutalmente impopular, excepto para su coro mediático, ya que autoriza los pagos, que sueña y sueña con conseguir la Alcaldía, de manera obsesiva y que se ha podido comprobar en las vacaciones del alcalde nacionalista. Sandra ha ocupado ese anhelado despacho y se ha sentido la mujer más feliz de la tierra, aunque es una felicidad a corto plazo, porque el Viejo volverá y romperá su sueño. Sandra está cansada de ser la que se lleva todo lo chungo, de ser quien tome las decisiones más sucias y dolorosas y le come ver como Marcos siempre sale indemne, intocable, sin mojarse las manos. A ella el marrón y a Marcos la gloria. Es un dúo mal avenido, pero deben seguir juntos, ya que se necesitan a pesar de que se detestan secretamente. El resto de concejales se limita a mirar como estas dos águilas se observan mutuamente y se lanzan zarpazos. Si Marcos pudiese ver lo que hace Sandra a sus espaldas, la echaría al instante, pero ella se cuida mucho que la sangre no llegue al río. Habrá que esperar al 2011 y habrá que esperar a que pasen ciertas cosas. Y Sandra las sabe. Si suceden y el alcalde no puede repetir, allí estará ella para sucederle y lo mejor es que Brito no hará nada por impedirlo, hay demasiadas cosas que han compartido, demasiadas. |
jueves, 19 de agosto de 2010
Sandra Rodríguez, la mano izquierda de Marcos Brito, ansia secretamente la Alcaldía
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