martes, 10 de agosto de 2010

Regalado propone la declaración como Bien de Interés Cultural las haciendas de la costa de Los Realejos

Forman parte de uno de los capítulos más importantes
de la historia agrícola de las Islas,

ya que de sus tierras partieron para las cortes europeas,
los malvasías que tanta riqueza y prestigio dieron a Tenerife

El secretario General de los socialistas realejeros, Miguel Ángel Regalado, propondrá al pleno de la Corporación el inicio de un expediente para declarar como Bien de Interés Cultural de la Comunidad Autónoma de Canarias las Haciendas de la franja costera de Los Realejos.

Para el edil socialista, estas haciendas, no sólo son la más representativas muestras de la arquitectura civil del municipio, sino que además forman parte de uno de los capítulos más importantes de la historia agrícola de las Islas, ya que de sus tierras partieron para las cortes europeas los malvasías que tanta riqueza y prestigio dieron a Tenerife.

Hoy en día, aún se mantienen en buen estado gran parte de estas haciendas, pero algunas de ellas están sufriendo importantes transformaciones y una, la de Las Chozas, está en claro estado de abandono. Regalado recalcó que la declaración de Bien de Interés debe ser recogida para las haciendas de Castro, Las Cuatro Ventanas, Las Chozas, Siña Benita, El Cuchillo, La Torre, San Antonio y El Socorro, levantadas en los siglos XVI, XVII y XVIII.

Además del gran interés, histórico y agrícola, resulta fundamental la conservación de este singular entorno por el gran interés paisajístico, ya que es una de las zonas de la isla más bellas y admiradas por locales y visitantes.

Aunque las actuales construcciones sean de siglos posteriores, la gran riqueza de la zona proviene desde principios del siglo XVI una vez realizado, por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, el repartimiento de tierras en la costa de Los Realejos, ya que la gran abundancia de manantiales de la ladera de Tigaiga comportaba la posibilidad de destinar estas tierras a cultivos de alto rendimiento económico, como la caña de azúcar y el viñedo

Según el edil socialista, la riqueza de estas tierras produjo la llegada de la malvasía a las islas a finales del siglo XV o principios del siglo XVI de manos del conquistador Fernando de Castro para ser plantadas en su Hacienda de la Rambla que lleva su nombre. Además, la procedencia de los primeros colonizadores, portugueses, castellanos o andaluces dio lugar a una riqueza varietal inigualable.

De ahí que estas haciendas de la costa de Los Realejos en las denominadas Ramblas de Castro y de los Caballos, fueron parte trascendental de la historia de Tenerife y de que sus vinos, especialmente los “malvasías”, fueran objeto de un comercio marítimo importante, naciendo un próspero intercambio comercial que convirtió el cultivo de la vid y la explotación de los vinos en la principal fuente de fortuna para el Archipiélago a lo largo de varios siglos.

No hay que olvidar, recalca Miguel Ángel Regalado, que la cita más afamada de los vinos de malvasía está en boca de Shakespeare. En la segunda parte de Enrique IV, cuando Doll Teart-Sheet irrumpe alegre en la taberna de Eastcheap. Su posadera, mistress Quickly, advierte que ha bebido demasiado "Canarias, vino maravillosamente penetrante y que perfuma la sangre".

Otra cita shakesperiana es la extraída de Las alegres comadres de Windsor, donde el dueño de la posada de Inn se despide para beber Canarias junto con su honrado caballero Falstaff.
Y del vino, los bebedores. El personaje más famoso de esta época es, sin duda, el duque de Clarence, de quien la leyenda dice que pidió morir ahogado en un barril de malvasía.

Sobran, pues, los argumentos para iniciar el expediente que declare Bien de Interés Cultural las distintas haciendas de la costa realejera.

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